El político profesional

Los medios de comunicación social tienen que cumplir su función básica y esencial para el desarrollo de una sociedad verdaderamente democrática, que no es otra que proporcionar a los ciudadanos el disfrute de un derecho fundamental clave: la información. Es muy sencillo, el que no conoce, el que no sabe, no puede elegir y, por lo tanto, no es libre. La información da herramientas a los ciudadanos para que puedan reaccionar frente a lo que sucede, para mantenerlo, desarrollarlo o cambiarlo; pero si no lo conoce, ¿cómo lo va a cambiar?

Es vital ir a la raíz de los problemas, pues parchear constantemente es muy poco práctico, a corto plazo vas tirando, pero a la larga el barco se acaba hundiendo. Lamentablemente, algo de esto está sucediendo en estos últimos años en España y sus gobernantes, donde tenemos unos importantes problemas de raíz, a los que tarde o temprano el ciudadano bien informado se tendrá que enfrentar desde la máxima responsabilidad, pues nos jugamos mucho.

Entiendo que una de las claves se encuentra en la formación de los gobernantes y en la estructura organizativa de la que surgen y en la que se forman, esto es, los partidos políticos. Nadie duda que hoy un gobernante necesariamente se forma y accede al poder a través de nuestros partidos políticos, por tanto aquí tenemos una de las claves de nuestros problemas. ¿Cómo son nuestros partidos hoy? ¿En qué tienen que cambiar?, pues es evidente que algo no funciona. Creo que uno de los cánceres de la política española es el denominado político profesional. ¿Cómo se fragua sujeto tan particular? Puede ser ilustrativo extraer algunas características comunes que de él se dan en todos los partidos tradicionales.

Primero, suelen ser personas que no han demostrado su valía en la sociedad civil, es decir, no suelen haber trabajado fuera de la política y su partido. Esto ya en principio es muy mala cosa, pues todos sabemos lo difícil que es hacerte un hueco en la vida, en el mercado laboral, lo que es formarte, luchar, esforzarte, y demostrar tu valía en un mercado competitivo frente a otros. Sin embargo, una gran parte de nuestros políticos tienen por único merito haber hecho carrera en el partido -que nunca abandonan-, con un segundo peligro añadido que es un efecto perverso de todo político profesional, que con el paso del tiempo tiene muy difícil reintegrarse en el mercado laboral y, por tanto, se debe al partido como único modus vivendi. Obsérvese que en España hay paro en todas las profesiones, salvo en una: la del político, pues el partido siempre te recoloca.

¿Cómo romper este círculo vicioso? En principio es muy fácil y obvio, pero muy difícil de realizar. Sólo comenzará a funcionar bien la política en España cuando comiencen a acceder a ella personas bien preparadas, humanamente formadas y que no precisen o necesiten de la vida política para sobrevivir. Esta es la realidad, queramos verla o no. Y en esta línea tiene que trabajar cualquier partido político que quiera ganar el presente y el futuro. El político profesional ha carcomido los partidos políticos tradicionales, que ya no funcionan y no tienen capacidad para dar respuesta a los grandes problemas de los ciudadanos, que por cierto, no son tontos y perciben esta realidad. Es impresionante ver la cantidad de políticos del PSOE y del PP, por no hablar de los nacionalistas, que llevan toda su vida profesional en el partido y algunos en puestos de poder durante cerca de 20 años o más. Esto no es nada bueno, ni sano a nivel democrático.

El político del futuro, no tengo dudas, será un político de ida y vuelta, un buen profesional que dedicará unos años a la vida política y pública, algo que por cierto es no sólo bueno y necesario, sino muy honroso, y después, se volverá a su casa o seguirá su andadura profesional. Los actuales partidos políticos y sus profesionales con carácter indefinido, se han convertido en fines en sí mismos, y eso se empieza a notar y a pesar en nuestra vida pública. Se ha perdido totalmente la visión de Estado, la responsabilidad que se tiene con el ciudadano y el sentido del servicio…, del servicio público. El partido político del siglo XXI tendrá un claro carácter instrumental -por cierto, uno de los pilares que define estatutariamente a Unión, Progreso y Democracia (UPyD)-, será una herramienta para la consecución de un proyecto político, donde las personas que lo desarrollen tienen que tener independencia profesional del partido y una gran generosidad. Hasta que no lleguemos a este punto, hay que ser realista, no creo que nuestra política mejore mucho. Los ciudadanos responsables tienen que conocer esta realidad, para que actúen en consecuencia, la democracia hay que hacerla día a día entre todos y cada cual debe aportar su granito de arena.

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